miércoles, 19 de octubre de 2011

Sonidos de todos y para todos



Cuando terminé la escuela, un año después para ser exactos, tuve un sueño, uno de los pocos que recuerdo con una gran sonrisa. Soñé que bailaba con alguien, persona cuyo rostro no recuerdo, una canción muy linda y algo antigua para ser de aquella época. Años después, me di con la sorpresa de que ese momento si existió, fue con un muchacho de la escuela el cual llamaba mucho mi atención, me pareció muy curioso no recordar que fue él, pensé por un momento por qué y me di cuenta de que fue la hermosa melodía la que le dio ese toque protagónico, la que hizo de ese momento un momento idóneo y a veces me pregunto si me enamoré de aquel muchacho o simplemente de aquel momento. Ese pequeño sonido, tan suave, tan único, tan relajante que creó una atmósfera llena de magia por la noche. Al igual que en mi sueño, en cada una de nuestras vidas existen sonidos que se han convertido en parte de nosotros. No hay gente, créanme que no existe gente a quien no le guste algún tipo de sonido o melodía, este tan bello arte que influye mucho en nuestras vidas y nosotros en su desarrollo y perduración: la música.
Desde el momento en que nacemos, a diario y hasta este instante, quieran o no, sonidos hay en todas partes: o bien en el reproductor o bien la tarareas en la calles y mientras realizas tus labores diarias. Constantemente estamos rodeados de sonidos que arman su propio concierto. Vas por la calle y en el camino oyes como se mezclan los cláxones con la gente gritando, a eso se suman las campanas de las iglesias y el chasquido de algún charco. Si te detienes un poco y dejas de pensar por un momento para empezar a oír te das cuenta que  al igual que en las películas la calle también tiene su propio soundtrack. Cualquier movimiento que produzca ondas sonoras es válido, todo es música.
No hay nada que exprese mejor al ser humano que una buena composición para describir un momento de su vida. Si bien es cierto, hay muchos a quienes les parecen horrendos alguno tipos de manifestaciones musicales pero en sí, ese es el único fin que tiene la música en su concepto general: presentar nuestros sentimientos en acordes sonoros y melódicos para formar una melodía que nos sea agradable, que logre hacer que uno se identifique con ella hasta el punto que no se quiera dejar de escuchar. Discrepo la idea de muchos cuando mencionan esa frase que muchas veces escuchamos de: Esa música es fea. No, no existe música fea, simplemente no nos encontramos en ese instante de nuestras vidas en que el que seamos capaces de sentir su escencia. Es por eso que existe y se ha creado un género para cada tipo de personalidad: están las baladas, creadas para los románticos y soñadores; el rock, para gente sin tabúes y que viven la vida plena; el reagge, para los que buscan reflexión y un momento de encuentro con ellos mismos; la música clásica, para quienes se inclinan por la cultura y desarrollan una personalidad seria y conservadora; la electrónica, para aquellos creativos de vida llena de adrenalina ; y muchos estilos en general que logran que la sociedad encuentre su propia identidad. Tal vez las descripciones mencionadas hace unos instantes no sean más que prejuicios, pero nos demuestran que hay música en todas partes y para todos.
Levemente, cada vez que el viento sopla, cuando caminamos, reímos, lloramos, en nuestras alegrías, decepciones, de día y de noche, siempre encontramos música. Le da ritmo a nuestra vida, tanto como el palpitar de nuestro corazón, la hace más rápida, más lenta, nos llena de tensión y también nos relaja. Perderíamos tiempo al encontrar una definición exacta, porque ella está en nosotros mismos, en nuestros días, en nuestra vida.

Pd: LPPDONE, bienvenido a Redland.

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